La muerte de Venustiano Carranza. (Segunda Parte)
- Quinto Poder Noticias

- 21 may 2020
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Días después del asesinato de Venustiano Carranza, Manuel Aguirre Berlanga, testigo de los hechos, rindió su declaración ante un juzgado: “...y como a las tres y cuarto de la madrugada del 21 llegó un oficial del general Murguía con un correo que traía un oficial del general Mariel, en el que daba cuenta de que la comisión que había ido a desempeñar estaba arreglada satisfactoriamente; Mariel había salido de La Unión a Xico a ver si era posible una ruta expedita hacia el norte; al leer esa comunicación, el presidente les dijo: “No había conciliado el sueño”. Momentos después apagó él mismo la vela (el señor Carranza) y todos durmieron profundamente. Como media hora después, fueron unas tremendas descargas de fusilería que los despertó en completa zozobra, llenando a todos de pavor por lo inesperado... inmediatamente después de las primeras descargas, dijo el señor presidente: “Licenciado, me han quebrado una pierna, ya no puedo moverme”, contestándole: “¿En qué puedo servirle, señor?”, pero nada respondió, ignorando si oiría sus palabras, pues las descargas de fusilería continuaban con intensidad , así como los gritos de “Muera Carranza”, “Sal, viejo barbas de chivo”, “Ven para arrastrarte” y otras insolencias y blasfemias; todo el asalto al jacal se desarrolló en unos siete u ocho minutos, se abalanzaron los asaltantes sobre al jacal diciendo: “Salgan” y el capitán Amador les dijo: “No tiren, estamos rendidos”, insistieron en gritar que “salieran” y entraron ellos con la carabina en la mano y con la luz encendida, apuntando al pecho de los de adentro; el señor Carranza no moría aún, pero ya no volvió a hablar, teniendo sólo estertor; que inmediatamente fueron desarmados de sus pistolas y de las dos carabinas que únicamente había y eran de los señores Farías y Méndez; que el señor Carranza no tenía carabina; que el salvarse todos fue porque parece que el blanco objetivo principal fue el señor Carranza, que estaba bien localizado por los asaltantes”. Algunos historiadores sugieren que Carranza, con el ánimo fatalista que lo acompañó durante su última jornada, al sentirse herido, se quitó él mismo la vida, dándose tres tiros con su pistola Colt. 45. Tras la muerte de Carranza, Paulino Fontes, Manuel Aguirre, Pedro Gil Farías, H. Villela, Ignacio Suárez, José J. Gómez y Francisco Espinosa enviaron un telegrama urgente al general Francisco P. Mariel: Mi general, hemos tenido conocimiento que avanza usted con su gente a combatir al general Herrero. Le participo que el señor presidente se suicidó hoy en la madrugada y que todo el resto de los que le acompañamos estamos prisioneros del señor Herrero; por lo tanto le rogamos no nos ataque usted porque peligran nuestras vidas. El cadáver de Carranza fue trasladado hacia Villa Juárez, donde el doctor Carlos Sánchez Pérez lo embalsamó. El día 23 de mayo, el ataúd con los restos de Carranza fue llevado en hombros hasta Necaxa, al día siguiente su traslado fue en ferrocarril, el día 25 llegó a la estación de Ecatepec, donde fueron detenidos los generales Francisco Murguía, Francisco Urquizo, Juan Barragán, Federico Montes, Francisco P. Mariel, Marciano González y los señores Manuel Aguirre Berlanga. El cortejo fúnebre acompañó el cuerpo de Carranza hasta su casa de Río Lerma, donde fue recibido por sus hijas.

El doctor Carlos Sánchez Pérez y otros ante el cuerpo de Venustiano Carranza. Mayo de 1920. © (503497), México, Secretaría de Cultura – INAH – Sinafo – FN.








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